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El Centro de las Culturas trabaja a favor de la tolerancia, la diversidad cultural, en defensa de los derechos de los inmigrantes y contra toda forma de discriminación.
En relación a los últimos hechos acontecidos en Buenos Aires, nos permitimos aclarar que este conflicto, aunque genera exacerbación en los prejuicios de algunas personas y a partir de ahí el enfrentamiento entre comunidades, no es cultural ni tampoco es exclusivamente de naturaleza inmigratoria.
 Imagén Clarin 5/4/2006
Después de más de 10 años de denuncias, programas de TV, cámaras ocultas, películas de cine, escraches y manifestaciones, se incendia un taller de costura en Caballito en el cual pierden su vida 6 personas de nacionalidad Boliviana. Entonces, se encienden las cámaras y el problema se des-cubre.
Pero estos hechos no son ajenos a la explotación globalizada que actualmente se lleva a cabo en todas partes del mundo: Trabajo esclavo en oriente, barcos-fábricas, trafico de personas y trata de blancas, campesinado esclavo, trabajo minero, explotación infantil y otras tantas situaciones con las que convivimos cotidianamente y solo llama la atención cuando la tragedia anunciada se impone cerca nuestro.
Esta penuria es parte integral de un sistema que privilegia a unos pocos, discrimina al resto y expulsa a la gran mayoría de la gente a la pobreza, al hambre, a la enfermedad, en suma, a la desesperación de una vida sin futuro y sin posibilidades.
Es hora de discutir un sistema neoliberal cuyo valor central es el dinero.
Por dinero se explota, se esclaviza, se discrimina, se mata.
En el Centro de las Culturas creemos que la única solución definitiva es generar una nueva organización social cuyo valor central sea el ser humano. Una nueva sociedad que garantice la igualdad de oportunidades, de acceso a la salud, educación, trabajo digno y vivienda de todas las personas más allá de su origen, etnia, cultura o religión.
Entendiendo que toda solución es parcial si no cambia esta dirección destructiva, reclamamos en lo inmediato la asistencia social y la legalización gratuita de todos los inmigrantes y que el estado tome un rol activo, no solo en el control de las condiciones de trabajo sino también en la asistencia financiera concreta a los afectados por la clausura de los talleres para que puedan iniciar nuevos emprendimientos en forma cooperativa y en condiciones dignas.
No esperemos nuevas tragedias para lamentarnos de estas situaciones y orientemos nuestro quehacer hacia la construcción de un mundo que nos incluya a todos los seres humanos.
Hernan Daulte
Vocero
Centro de las Culturas
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