Buscando la diversificación no hemos sumado a este frente asiéndonos cargo de la secretaria de prensa e integrando la secretaria de relaciones con otros organismos
No podemos hablar de una identidad argentina, separada de una identidad latinoamericana.
Esta identidad es la de la mezcla, la diversidad, donde el futuro de individuos y de pueblos no está determinado, establecido, como en los viejos continentes, en donde casi todo está previsto.
La nuestra es una identidad no definida todavía. Está en transito hacia el futuro.
Ese futuro puede ser un momento humanista que nos integre regionalmente, un momento que aún no ha llegado pero que puede y debe ser construido.
El Centro de las Culturas de Argentina trabaja para que ese momento humanista que está en el futuro, sea una identidad querida que nos ponga alas en el corazón y la convierta en un Destino.
Es muy posible que haya habido momentos humanistas en nuestro continente en un pasado lejano o actual.
Vamos a reencontrarnos con esas raíces, a conectar con el espíritu de todos los pueblos en sus momentos de esplendor humanista, cuando convivían en comunidades verdaderamente solidarias y se sentían parte del misterio de todo lo existente.
Momentos en que eran ajenos al encerramiento individualista. Momentos en que el egoísmo no era, "un impulso natural del hombre que genera progreso cuando hay libre competencia", sino una desviación alarmante respecto al modelo de salud mental de la comunidad.
Nuestra identidad Latinoamericana está en el futuro. Puede irse construyendo, puede ser elegida, puede ser proyectada. Una identidad querida, intencionada, es un destino.
Queremos salir del encerramiento y el egoísmo, no solo como una estrategia para poder unirnos frente al agresor, sino como resultado de la elección libre de un proyecto de vida diferente.
Cuando el diálogo entre las culturas haya construido el mundo que queremos, este mundo seguirá siendo solidario y no violento porque lo elegimos como una opción de convivencia humana, profundamente querida.
La inestabilidad de nuestros pueblos Latinoamericanos frente al futuro, nos posibilita intentar romper con el encerramiento individualista, ese "corazón ideológico y psicológico del sistema" que se está filtrando al interior de todas las culturas
Aspiramos por eso a superar las condiciones externas oprimentes en las que estamos sumergidos, con un nuevo modelo de civilización que sume y valorice las diferencias que hoy nos separan entre culturas.
Una Latinoamérica que se una en un proyecto humanizador, puede convertir rápidamente al resto del planeta por su "efecto demostración".
La mundialización y la globalización al difundir el hecho, van a empujar a la humanidad entera a superar los límites y los fracasos con que la aprisiona su memoria.
El efecto demostración nos va a impulsar a lograr aquello que está forjando nuestra imaginación, porque va a fortalecer la fe en ese mundo anhelado, en esa imagen madurada al calor de nuestros mejores sentimientos, esa imagen que se fue construyendo a golpes de rebeldía, cada vez que nos hirió profundamente una injusticia o nos sentimos vacíos y sin fe.
Esa imagen de un mundo que presentimos cuando tratamos a los demás como queremos ser tratados, cuando realizamos acciones verdaderamente desinteresadas.
Es la imagen de esa unión en paz, en libertad, en igualdad, abierta al conocimiento, a la belleza, a la generosidad, al amor por la vida, a la equidad, a la creatividad, al contacto con lo sagrado, a la que muchos humanistas en la historia dedicaron su vida.
El Centro de las Culturas de Argentina aspira a convertir a Latinoamérica y porque no América toda, en la avanzada de una nueva civilización planetaria, vanguardia de la Nación Humana Universal.