La crisis de esta sociedad en la que vivimos, el consumismo desproporcionado, el individualismo esquizofrénico, producto de un sistema que se sustenta de decadentes valores antihumanistas, nos han dejado en una situación de vida verdaderamente horrible.
Los grandes monopolios están marcando el paso… ellos dicen como es la vida de las personas, de qué y cuanto tendrá que trabajar un hombre para poder sobrevivir con su familia, cuanto tiempo libre le quedará en el día, hasta donde podrán estudiar sus hijos, como será y de qué podrá disfrutar en su vejez;… en fin que “clase” de persona será.
“Han instalado un estilo de vida espantoso, dividido entre perdedores y ganadores…”
Y así se divide hoy el mundo, y así se dividen, y se valoran y se tratan las personas, como un simple reflejo de un sistema decadente.