Inicio arrow CD Faros arrow La Antigua Biblioteca
Menú Principal
Inicio
Información
Actividades
Programa TV
Talleres
Contacto
Revista Culturas
Archivos
Videos
Galerías
Instantáneas
CD Faros
Libro de visitas
Blog
Correo Web
Iniciar Sesión
Galerías de Imágenes
Festival Multicultural

click para ampliar...
Otras galerías...
Encuesta
¿Por qué crees que se discrimina?

Instantáneas
Rebuilding school and infirmary (Sudan, Diciembre 2003)
Some Sudanese people, living in Cologne/Germany, started to built up a group of people both in Germany and the Sudan in order to rebuild the school and the infirmary in the village of Bachiet.
Leer más...


 
La Antigua Biblioteca PDF Imprimir Correo electrónico
martes, 30 noviembre 2004

Alejandría, capital de una nueva era

(La experiencia de una sociedad multirracial y multicultural)
Alejandría fue la ciudad más importante y duradera de las que fundó Alejandro.
Se dice que, para elegir el emplazamiento adecuado, Alejandro siguió el consejo de Homero, que se le apareció en sueños recitando los versos de La Odisea en los que Menéalo se refugia en la isla de Faros.
Los navegantes griegos encontraban dificultades para llegar a Egipto por mar, porque la costa mediterránea de este país no tenía un puerto seguro y permanente; el único puerto en que los barcos podían recalar, antes de entrar en Egipto, era el de la isla de Faros, conocido por los griegos desde el s/VIII aC o antes y el lugar más próximo para entrar en Egipto era la boca Canópica del Nilo (a unos 30 Km. De Faros), cuyos derechos de aduana los decretaba el rey Nectanebo I (378-360 aC). Frente a la isla de Faros existían algunas poblaciones, de las cuales Rakotis era la mayor. La guarnición militar allí instalada protegía la entrada occidental de Delta por tierra y por mar.
Los asentamientos de griegos en la costa egipcia, así como sus intercambios comerciales fueron incrementándose desde el s/VII aC. Necesitaban un buen puerto permanente en tierra firme, ya que los existentes en Canopo y Peluse eran poco profundos y, debido al flujo de la corriente, debería localizarse al oeste del Delta. Las particularidades geográficas y las condiciones meteorológicas fueron decisivas para el emplazamiento de la ciudad y al construir un malecón que uniera Faros con Rakotis el nuevo puerto estaría protegido de la corriente marítima y de los vientos. Además el canal que une el lago Mariotis con la ciudad proporciona un acceso directo al Nilo y resolvía el abastecimiento continuo de agua potable. Dinócrates elaboró los planos de la nueva ciudad, mientras Alejandro marchó hacia el templo de Amón en Siwa durante el invierno de 332/331 aC. A su vuelta, encargó a Cleómenes de Náucratis supervisar los trabajos y proveer los fondos necesarios para la construcción de la ciudad. Se supone que se fundó el 7 de abril del 331 aC y Alejandría continúa siendo en la actualidad el mejor puerto que nunca ha tenido Egipto.
En la fundación de una ciudad Alejandro establecía una guarnición macedonia con representantes de la población autóctona, además del mayor número posible de griegos: en Alejandría la población originaria de Rakotis y los pueblos adyacentes y la población griega de los asentamientos helenos de Náucratis y Menfis contenían estos elementos. Ptolomeo trasladó su residencia y la administración del país a Alejandría en el año 320 aC, convirtiéndose en la auténtica capital.
La repentina muerte de Alejandro supuso la división de su imperio entre sus generales, que se convirtieron en sátrapas o gobernadores hasta que en el 306 aC se proclamaron reyes de sus respectivas provincias. Ptolomeo I Soter estableció en Egipto su dinastía que perduró tres siglos, instaurando el culto a Serapis como dios tutelar de la nueva dinastía y de Alejandro como genio protector de la ciudad, para lo que construyó el mausoleo conocido como Soma o Sema. También comenzó la construcción del Faro, del Museo y la Biblioteca Real, que formaban parte de la Basileia o barrio real, que constituía hasta un tercio del área de la ciudad. La tradición atribuye el embellecimiento de Alejandría más a Ptolomeo II Filadelfo. Ptolomeo III Evergetes enriqueció también el patrimonio de Alejandría: reconstruyó el Serapeum en el barrio egipcio, incorporando un anexo a la gran Biblioteca Real.
Alejandría alcanzó su cenit como capital mundial en el s/III aC., su riqueza atrajo inmigrantes de todos los países del Mediterráneo y de Asia, sobre todo grecoparlantes y judíos formaron una gran comunidad y se duplicó la población autóctona de la ciudad
Hay evidencias de contactos con países más allá de la India, como las embajadas entre Asoka, que reivindicó el budismo como religión universal, y Ptolomeo II Filadelfo, de las cuales se han hallado inscripciones en India. En un desfile real hacia el 270 aC, los alejandrinos pudieron ver, además de monjes budistas, “mujeres hindúes, perros y 26 reses hindúes de pura raza”. Alejandría fue centro del comercio mundial y fomentó la creación de compañías internacionales que efectuaron importantes transacciones; es interesante observar cómo personas de diferentes oficios (tesalónicos, cartagineses o eleatas que, en principio, se dedicaban al ejército o a la armada), se ocupaban en Alejandría en el comercio y las finanzas.
A mediados del s/II aC las diferencias de origen no eran tan obvias, distinguiéndose más tres grupos: egipcios (la comunidad más numerosa, que constituía la mano de obra y que se concentraba en Rakotis, alrededor del Serapeum vistiendo su ropa tradicional y con su propio estilo de vida), mercenarios (en su mayoría griegos o de origen helénico, vestían uniforme militar) y alejandrinos (personas de origen helénico, judío, u otro con ciudadanía alejandrina, que era un favor concedido por el rey a un número limitado de gente).
En esta misma época y aunque los Ptolomeos no fomentaron ninguna política sistemática de helenización, casi todas las comunidades que poblaban Alejandría, a excepción de los egipcios, experimentaron un alto grado de helenización. El griego como idioma oficial de la Administración, los gimnasios que educaron según la tradición pedagógica griega, facilitaron sin duda este proceso. También los judíos participaron de esta influencia (en el s/III aC se tradujo al griego la Torah, los Setenta) y adoptaron el griego como lengua usual.
Para evitar conflictos entre griegos y egipcios Ptolomeo I Soter promovió una política de comprensión, entendimiento mutuo y tolerancia. Adoptó el culto a Serapis (el buey Apis que después de su muerte se reúne con Osiris y adopta el nombre de Osorapis). Según la tradición formaba una tríada con Isis como consorte y Horus como hijo de ambos; se erigieron templos por todo el país pero el Serapeum más espléndido era el de Alejandría y el más venerado el de Menfis. Serapis fue adorado tanto bajo su forma de toro como en su representación humana de Osiris. Ptolomeo I quiso que el dromos del Serapeum de Menfis fuera un ejemplo de fusión del culto a Osorapis con los ritos dionisíacos (los Ptolomeos se creían descendientes de Dionisos), donde egipcios y griegos pudieran unirse en una comunidad de creencias aceptadas por ambos. El descubrimiento de una estructura semicircular que acoge a las 7 estatuas helenísticas de los sabios y poetas griegos simboliza la herencia cultural griega.
Al ser Alejandría la ciudad griega por excelencia en Egipto, se destacan algunas características egipcias del Serapeum alejandrio: a) se levantó en el barrio egipcio de Sarkotis; b) el nombre de Serapis aparece en su acepción egipcia de Osor-Hapi; dos obeliscos y dos esfinges de granito rojo se erguían allí d) había también un buey Apis de basalto negro. También Ptolomeo I encargó a Manetón una versión egipcia de la historia y Hecateo escribe estableciendo similitudes entre Osiris y Alejandro, abriendo camino a un culto a éste y posteriormente a Ptolomeo I Soter, además de explicar el culto egipcio a los dioses zoomorfos y las costumbres griegas adaptadas políticamente a Egipto. En Zenón hay un ferviente interés por la historia de los inventos y una evaluación crítica de la herencia del pasado.



Ultima actualización ( viernes, 03 diciembre 2004 )
 
Centro de las Culturas - Lavalle 1330 1° 3 - Buenos Aires - (011) 4372-7603 - info@centrodelasculturas.org.ar